miércoles, 04 de agosto de 2010

Alejandro, hijo de Filipo II de Macedonia y de Olimpia, hija del rey de Epiro Neoptolomeo, nació en Pela, la capital del reino macedonio, el año 356 a.C. Macedonia se integró en el mundo heleno con la subida al trono de Filipo II (359-336 a. C.), momento a partir del cual adoptó el papel de cabeza visible de ese mundo heleno, dividido por rencillas entre polis y muy debilitado por guerras interminables como la del Peloponeso (431-404 a.C.).

Las bases del poder de Filipo fueron el sometimiento de la aristocracia al poder real, la reorganización del ejército, con la creación de la falange, un tipo de infantería pesada armada con largas lanzas y la explotación de las minas de oro de Pangeo.

En 342 el mismísimo Aristóteles se trasladó al reino para ser preceptor del muchacho, y aunque se esforzó por transmitirle sus grandes conocimientos en los más variados campos del saber, el discípulo se mostró más predispuesto a seguir la carrera militar que la más tranquila de las letras. A partir de los 16 años desempeñó el gobierno de Macedonia, mientras su padre sitiaba Bizancio. Tomó parte por primera vez en una contienda en la victoriosa batalla de Queronea (338 a.C.) contra los medas. En 336, tras el asesinato de su padre, Alejandro, sin apenas experiencia, se ve convertido en rey con apenas 20 años de edad.

Nada más comenzar su reinado, debió hacer frente a una rebelión de las ciudades griegas, capitaneadas por Tebas y Atenas, que vieron en la muerte de Filipo la posibilidad de recuperar la libertad perdida en la batalla de Queronea , cuando su derrota ante el ejército macedonio supuso su sometimiento al vecino «bárbaro» del norte. La campaña fue rápida y cruel, pues Alejandro no dudó en arrasar Tebas y reducir a sus habitantes a la esclavitud, aunque perdonó a Atenas.

Pacificados sus dominios, convocó la Asamblea de la Liga de Corinto en el 335, la cual aprobó la guerra contra los persas, tal como su padre la había proyectado, y eligió a Alejandro como estratego y comandante supremo de los helenos. En esta magna empresa fue ayudado por las ciudades griegas ahora vencidas, quienes veían aquí la oportunidad de devolver a su tradicional enemigo las viejas afrentas recibidas durante las dolorosas guerras médicas (500-479 a.C.).

Después de asegurar las fronteras de su reino macedonio, dejándolo al cuidado de su amigo Antípatro, cruzó el Helesponto al mando de un ejército compuesto en su mayoría por macedonios, pero en el que había contingentes de todos los pueblos conquistados en ese momento por Alejandro, con él derrotó a los sátrapas persas de Asia Menor junto al río Gránico. Después cumplió la profecía del "Nudo Gordiano", partiéndolo en dos con su espada. En todos los territorios conquistados situaba a oficiales macedonios como gobernadores con el título de sátrapas.

Se enfrentó al ejército persa comandado por el propio Darío III en la batalla de Iso en el año 333 a. C. La victoria de Alejandro fue completa y el rey persa huyó hacia el este con todas sus fuerzas, dejando en manos de Alejandro el tesoro real, y su propia familia.

La zona occidental del imperio persa (Fenicia, Palestina, Egipto), se le entregó sin ofrecer resistencia entre el 332 y el 331.Asegurado su dominio sobre estas regiones del Mediterráneo, estaba en condiciones de emprender la conquista de Oriente.

En el año 331 a.C. se dirigió hacia Mesopotamia, donde Darío III había reunido un gran ejército. En la titánica batalla de Gaugamela o Arbela nuevamente Alejandro derrotó al rey persa, utilizando la táctica de la línea oblicua que ya había empleado en Gránico e Isos; Darío huyó y Alejandro le persiguió y conquistó Persépolis, antigua capital del Imperio Persa, donde encontró un sustancioso botín e incendió el palacio real en compensación por la destrucción que los persas habían causado en Grecia en el 480. El asesinato del rey persa por Bessos (330 a.C.) permitió a Alejandro considerarse sucesor de dicho monarca. En el 329 conquistó el Irán oriental, donde capturó y ejecutó a Bessos. Durante tres años continuó sus conquistas por el territorio persa y se casó con Roxana, hija de un príncipe local, en el 328.

En el año 327 a.C. inició su expedición contra la India, con el fin de alcanzar los supuestos confines meridional y oriental de las tierras habitadas y satisfacer su proyecto de dominio universal. En su progresión hacia Oriente derrotó al rey indio Poros en Hidaspes; su sumisión hizo que Alejandro le devolviera el reino y lo considerara como un vasallo. Se abrió camino hasta la desembocadura del río Indo, pero allí tuvo que preparar el regreso debido a un motín de las tropas que se negaban a seguirle hasta el Ganges; era el otoño del año 326.

En poco más de ocho años las conquistas de Alejandro ocupaban un inmenso territorio que unía el Mediterráneo con la India y Egipto con Grecia. Para el regreso desde la India tuvo que construir una flota fuertemente armada, mandada por Niarcos, mientras Alejandro y Crátero, al frente de sus ejércitos, se desplazaron por tierra en dirección a Persépolis. En Susa, en el año 324 a.C., se casó con Estatira, hija de Darío, y con Parysatis, hija de Oco, sin repudiar a su primera esposa Roxana.

La sublevación de los veteranos licenciados en la ciudad de Opis en el año 324 desencadenó una serie de medidas destinadas a crear una nueva estructuración del imperio en Babilonia mediante la unión de persas y macedonios: a los persas se les admitió en el ejército en igualdad de derechos con los griegos; en las satrapías creadas se llevó a cabo una estricta separación de los poderes civiles y militares; se centralizaron las finanzas y se creó una moneda única, acuñada en plata.

Hasta su muerte en 323, Alejandro se esforzó por poner las bases de un nuevo orden mundial en el que trató de integrar a pueblos tan diversos y diferentes en lengua, cultura y religión, bajo la égida de Grecia. Sin embargo, la helenización de Asia nunca llegó a ser tan profunda como se pretendió, debido a la rápida disolución de la obra de Alejandro, ya que a su muerte sus generales entraron en guerra unos con otros para dirigir el imperio, con lo que se llegó a la división del mismo.

Su temprana desaparición le impidió culminar su obra, de modo que ni siquiera pudo llegar a designar un sucesor. Sus dominios cayeron en manos de sus generales (los diádocos), iniciándose así una nueva etapa que los historiadores modernos han llamado helenística.

Resumido de:
http://www.lilliputmodel.com/articul...ndromagno1.htm
http://www.anmal.uma.es/anmal/alejandro_magno.htm



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Tema escrito por Hermes.FU , fecha: 23:55
 Categorías:  Historia
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